Organización del espacio y el tiempo:
Investigaciones llevadas a cabo en el marco de la psicología ecológica, demuestran que la utilización y disposición del espacio tiene influencia sobre el comportamiento de los individuos en el sentido de favorecer o no la comunicación entre personas y grupos, condicionar el tipo de actividades que se llevan a cabo, facilitar ciertas rutinas, etc. Por ello, hay que procurar que la organización del espacio promueva el aprendizaje, facilite la movilidad independiente y la socialización.
La organización espacial puede brindar una ayuda considerable a los niños con problemas de movilidad, tanto si requieren aparatos como sillas de ruedas, andadores o muletas, como si su propia forma de andar carece de firmeza.
Los espacios dentro de las unidades de actividad deben ser lo suficientemente grandes para el aparato y para reservar una superficie adicional alrededor que se precisará cuando esté siendo empleada esa unidad. Puede modificarse la anchura de los accesos, con atenci6n especial a las esquinas y a las entradas a las unidades.
La organización espacial -sobre todo la elección de un mobiliario que defina las fronteras de espacio- y una cuidadosa ordenación de los materiales puede ayudar a los niños con visión limitada a desenvolverse en el entorno y a localizar materiales. La presencia física de mobiliario que defina el espacio también ayuda a los niños a atravesarlo a través del contacto cuando la visión resulta difícil.
Además, habrá que procurar la ubicación más adecuada de los alumnos con
n.e.e., de modo que se optimice su participación en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Así, habrá que hallar el lugar idóneo para que el alumno con dificultad auditiva pueda leer mejor en los labios. Para el alumno con vista parcial también es muy importante su colocación dentro del aula; han de considerarse cuidadosamente la distancia de visión y el grado de iluminación; así mismo, habrá que evitar las situaciones a contraluz, por ejemplo, cuando la luz está situada a espaldas del profesor.
También habrá que tener en cuenta espacios en el Centro para los apoyos que se lleven a cabo fuera del aula, así como para los agrupamientos flexibles.
Uno de los objetivos de un centro educativo debería ser que cada uno de sus espacios pudiera ser utilizado como aula, lo cual ampliaría sus posibilidades y solucionaría la mayor parte de las necesidades que, en cuanto a espacio, tienen planteadas muchos centros. Utilizar el centro como un espacio abierto y flexible, no sólo permite al alumno aumentar su rendimiento y posibilidades, sino que además amplía su concepción de los lugares en donde puede aprender, que no sólo se reducen al aula, sino que se amplían a cualquier espacio y con cualquier actividad. Además, el hecho de utilizar espacios comunes obliga en mayor grado a marcar y cumplir normas, como el respeto a los materiales comunes, el mantenimiento del orden, etc., lo cual facilita que los alumnos asuman mayor responsabilidad.
Abrir la escuela y aproximar las situaciones de aprendizaje al lugar cotidiano en que se desarrollan es favorecer su generalización y funcionalidad.
Para hacerlo, algunas actividades deberán llevarse a cabo en situaciones naturales, y muchas de ellas se hallan fuera del edificio escolar. Para planificar dichas actividades, hay que tomar en cuenta tanto las variables de la situación en sí, como aquéllas relativas al traslado, que puedan representar dificultad o riesgo para el alumno.
En cuanto al tiempo, es importante organizar adecuadamente el momento de la intervención de los apoyos dentro y, sobre todo, fuera del aula, de modo que los tiempos en que el alumno tenga que ausentarse del aula no afecten sustancialmente a su participación en el currículum ordinario.
Dar una respuesta educativa a la diversidad de los alumnos pasa en ocasiones por potenciar la realización en el aula de distintas actividades simultáneas en el tiempo. En este sentido, se debe dar la posibilidad a los alumnos de hacer cosas distintas, en tiempos diferentes, con otros compañeros y profesores, o de forma individual.
Bibliografía utilizada:
(1) CENTRO NACIONAL DE RECURSOS PARA LA EDUCACIÓN ESPECIAL : "La figura del profesor de apoyo y la organización de su trabajo en los centros de integración". Madrid: CNREE, 1990.
(2) LOUGHLIN, C.E. y SUINA, J.A.: "El ambiente de aprendizaje: diseño y organización". Madrid: Morata-Mec, 1987.
(3) MARCHESI, A., COLL, C. Y PALACIOS, J. (Comps.): "Desarrollo psicológico y educación" Vol. 3: Necesidades educativas especiales y aprendizaje escolar. Madrid: Alianza, 1990.
(4) MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA: "El alumno con retraso mental en la escuela ordinaria". Madrid: MEC (CNREE), 1991.
(5) MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA: "Las necesidades educativas especiales en la escuela ordinaria". Madrid: MEC (CNREE), 1989.
(6) MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA: Resolución de 15 de Junio de 1989, de la Dirección General de Renovación Pedagógica.
www.psicologoescolar.com
REFLEXIÓN:
En este artículo se presenta la organización atendiendo a la diversidad de los alumnos, incluyendo niños con necesidades especiales.
Tal y como podemos ver, es fundamental organizar de forma adecuada el espacio del centro de tal modo que fluya la comunicación y no condicione el tipo de actividades que se quieran realizar. De esta forma se promoverá adecuadamente el aprendizaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario